miércoles, 4 de noviembre de 2026

Distesa y sus aparatos (III)

Le toca el turno a una buena pieza de hardware retro de la marca Distesa: la EVALEC-24, una máquina lectora-procesadora óptica de marcas que combinaba electrónica e informática de vanguardia para su época. Este tipo de sistemas era muy utilizado para agilizar la corrección de cuestionarios de tipo test, donde los alumnos o aspirantes marcaban sus respuestas pintando con lápiz (se recomendaba el uso de lápices HB o 2B) entre dos líneas paralelas en una hoja especial. La EVALEC-24 leía mecánicamente estas hojas, procesaba la información, mostraba la puntuación directamente en su visualizador digital y permitía enviar los datos a un ordenador para su posterior almacenamiento o tratamiento estadístico. Este sistema hoy en día está obsoleto; cualquier escáner doméstico actual acompañado de un software general OMR (Reconocimiento Óptico de Marcas) hace lo mismo de forma más flexible, permitiendo, por ejemplo, sustituir las clásicas líneas paralelas por cuadrados.

Aunque el manual técnico de la máquina está fechado en julio de 1982, el contexto exacto de su despliegue comercial sigue albergando ciertas incógnitas. No sabemos con total certeza qué tipo de empresas u organismos utilizaban estas máquinas de Distesa en su momento, aunque por sus características es muy probable que se emplearan en universidades para exámenes masivos, delegaciones oficiales para procesos de oposiciones, o instituciones dedicadas a la gestión de censos y encuestas a gran escala. Estos son los enlaces al material:

  • Distesa 06: Catálogo comercial del lector de marcas ópticas.
  • Distesa 07: Manual de instrucciones del sistema, donde se explican detalladamente las funcionalidades del aparato.

A nivel de hardware, la EVALEC-24 era un auténtico titán de su era. Con un peso aproximado de 38 kg con embalaje y unas dimensiones considerables (660 mm de largo), albergaba en su interior una CPU Intel 8080A, acompañada de una capacidad máxima de 2 Kb de RAM y 6 Kb de memoria PROM. Físicamente, el sistema realizaba la lectura de los datos por reflexión mediante un fototransistor y contaba con 22 cabezales útiles (20 para datos, 1 para sincronismo y 1 para detectar la presencia de la hoja). El dispositivo estaba diseñado para trabajar de forma autónoma, gobernando un periférico de almacenamiento, o directamente conectado en serie mediante una interfaz RS-232C compatible con V-24 a una velocidad de hasta 4.800 baudios. Entre los aparatos compatibles de la época a los que podía conectarse se encontraban:

  • Impresora Facit 4555
  • Perforadora Facit 4070
  • Grabador de cassettes Olivetti DE 523
  • Grabador de disquetes IBM 3741
  • Miniordenador Wang 2200
  • Miniordenador Olivetti P6060
  • Microprocesador Kentelec-8 (el propio de la empresa, del que por desgracia no conozco ningún ejemplar localizado).

Uno de los aspectos más interesantes de la EVALEC-24 era su versatilidad de programación desde la propia hoja de papel. Al introducir una "hoja patrón", el examinador podía configurar mediante marcas físicas el modo de corrección: ya fuera en "plantilla" (para respuestas de tipo Sí/No o Verdadero/Falso) o en modo "respuesta" (admitiendo múltiples opciones válidas de entre 5 alternativas). El microprocesador permitía además aplicar fórmulas complejas de evaluación de forma automática, restando una fracción configurable de los puntos por cada error cometido (con coeficientes K1 de penalización como 0.5, 0.33, 0.25, etc.) o por cada omisión (coeficiente K2), ofreciendo una escala de resultados que iba desde -99 hasta +99 con un decimal. Su velocidad de procesamiento alcanzaba unas considerables 1.000 hojas por hora mediante carga manual, y disponía de un ingenioso sistema de autoverificación que hacía pitar la máquina de forma continua si detectaba que alguno de los cabezales ópticos estaba fallando o sucio.

Hubiese sido muy interesante ver la máquina por dentro en la actualidad, o poder estudiar a fondo el software grabado en su PROM, pero esta documentación es todo el rastro técnico que nos queda de ella.

Si alguno de mis lectores la conoce, agradecería un comentario sobre el manejo de la máquina, dónde se usaba o a qué se conectaba, y si conocen dónde hay un ejemplar para su estudio.

En la siguiente y última entrada con el escaneo de los catálogos y manuales nos meteremos de lleno con el Entrenador LogicSim, y luego veré si puedo hacer el simulador por software; ya veremos hasta dónde llego.

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