miércoles, 13 de enero de 2016

Historia de la electricidad (XIII): La electricidad animal, la revolución y el mostruo, parte uno



El siglo XIX trae la revolución a la electricidad cuando una pugna de ideas conduce a su dominio y a la primera forma de generar cargas en movimiento. Esta parte de la historia es la que marca un antes y un después, es la que lleva a la electricidad de ser una curiosidad de los científicos a iluminar la vida, hoy día no concebimos una sociedad sin luz, y esto es fruto de la lucha intelectual entre dos científicos italianos a finales del siglo dieciocho, que abre el siglo diecinueve con una revolución y una de las mejores obras de ciencia ficción de la historia.

Esta entrada está distribuida en tres partes, Galvani, Volta y una especial para el monstruo creado por la electricidad. 

Luigi Galvani (1737-1798)

Esta historia se desarrolla en Italia, comienza con el médico, fisiólogo y físico Luigi Galvani, gran apasionado investigador del fenómeno eléctrico, que en la universidad de Bolonia daba clases de medicina, y gustaba de en sus clases mostrar cosas prácticas. Estaba muy bien considerado como profesor, estuvo 35 años dando clases en la universidad de Bolonia, y también como médico y cirujano en varias instituciones, pero gran patriota, se negó a jurar lealtad a Napoleón cuando este invadió Italia, por lo que fue apartado de la universidad.
El azar y la casualidad son grandes aliados de los buenos científicos, los que a partir de una observación casualidad investigan su causa y llegan a un descubrimiento, la historia de la ciencia está llena de estas cosas.
Preparando unas clases en 1780 estaba diseccionando una rana, colgó una de sus patas de un gancho de cobre, y accidentalmente tocó la pata y el cobre con un bisturí de otro metal, hubo una pequeña descarga y esto hizo que la pata se contrajera. Repitió el experimento hasta convencerse de que el motivo era una pequeña descarga eléctrica, y luego provocó las contracciones usando directamente electricidad.

Experimentos de Galvani (Fuente: elfolcloristadigital)

Esto le llevó a varias conclusiones, algunas correctas y otras falsas, la correcta fue que contra de la creencia del momento propugnada por Descartes, los nervios no servían para conducir líquidos por el cuerpo sino que identificó que eran los responsables de transmitir impulsos que movían los músculos, aunque por desgracia no consiguió medir su nivel al carecer de instrumentos tan sensibles, los impulsos nerviosos son de muy bajo nivel eléctrico. La teoría errónea fue la que motivó la revolución, pues en su libro de 1791 "De viribus electricitatis in motu musculari commentarius" (Comentario sobre las fuerzas eléctricas que se manifiestan en el movimiento muscular) postulaba que la electricidad era producida en el celebro, transmitida por los nervios, y acumulada en los músculos, carga negativa en su exterior y positiva en su interior, y cuando se unían se usaba para producir el movimiento. Esto es lo que denominó "electricidad animal", en contra de la "electricidad metálica" que producía poniendo en contacto metales diferentes entre sí, y fue una corriente de seudo-ciencia muy popular en el siglo XIX, con la esperanza de que recargando los músculos de electricidad se pudieran curar las parálisis.

Pinzas para el experimento de Galvani (Fuente: institutosanisidoro.com)

Como investigador de la electricidad pura estudió el fenómeno que se producía al unir dos metales diferentes, ordenando los metales según su carga, lo que le llevó a descubrir una forma de recubrir un metal con otro siempre que el de carga mayor recubra al de carga menor. Este proceso se denomina Galvanización.

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